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Salto Encantado, creando el marco perfecto

El Parque Provincial quiere seguir sumando visitantes: mientras construye un teleférico para ver el Salto, conquista con su naturaleza

El Parque Provincial quiere seguir sumando visitantes: mientras construye un teleférico para ver el Salto, conquista con su naturaleza

 

salto encantado

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ARISTÓBULO DEL VALLE.– La cascada está allí desde épocas inmemorables, de hecho, su origen se remonta a una leyenda guaraní en la que, en el medio de una guerra entre las tribus Aguará y Jurumí, los hijos de los caciques se enamoran, cual Romeo y Julieta, y mueren durante un enfrentamiento de sus padres. Entonces, de las lágrimas de los enamorados, el Dios Tupa formó el arroyo Cuña Pirú y luego, creo el Salto Encantado.

El Salto, que fue “descubierto” por el hombre blanco inmigrante en 1936, forma parte de una reserva provincial de más de700 hectáreas, pero su disfrute local crece año tras año por la incorporación de servicios y una infraestructura que han convertido la simple admiración de esta magnífica caída de 64 metros en un complejo turístico, alrededor del cual crecen excelentes opciones complementarias de actividades y hospedajes en lodges de selva. Lo recomendable es llegar temprano, los guardaparques abren las barreras a las 8 AM y nada mejor que poder caminar por las modernas pasarelas con su relato, mientras que hacen la primera recorrida matinal. El parque está en las afueras de Aristóbulo del Valle, a poco de más de 2 horas de Posadas y puede ser la primera parada de un circuito que también integre el Parque de la Cruz o las Ruinas de San Ignacio al regreso a la Capital provincial; el paso ideal rumbo a los Saltos del Moconá, o incluso un excelente desvío para los que quieren llegar a Puerto Iguazú recorriendo el centro de la provincia.

Apenas se llega a la entrada del parque, ya se escucha el murmullo del salto, así que los ansiosos no tendrán queja alguna porque a pocos pasos de la confitería, con una moderna arquitectura integrada al paisaje y atravesada por árboles, está el primer balcón para poder descubrir al protagonista del lugar. Hay también otras dos pasarelas de madera de escasa dificultad que llevan a otros ángulos más panorámicos. Desde aquí, por senderos agrestes rodeados de guatambues blancos, cedros, alecrines y grapias, se accede a los saltos Escondido y Acutí, por un lado, y a La Olla y la cascada del Picaflor, por otro. Éste último es el más exigente ya que desciende a la parte más baja del Valle: son más de 2 horas de caminata para encontrar iguanas, agutíes y quizás algún venado, chanchos de monte o, con suerte y paciencia, hasta el simpático oso melero.

En estos días, no es posible descender los más de 260 escalones hacia la base del Salto porque se encuentra en plena construcción un teleférico, que permitirá unir cada lado del cañadón desde lo alto y facilitar el descenso a la pileta natural del salto. Este es otro elemento de la reconversión del Parque.

El parque del tranquilo arroyo Cuña Pirú, previo a la enorme caída, es un lugar perfecto para hacer un picnic familiar y extender la estancia en el parque por el resto de la tarde, mientras se puede enviar fotos a los amigos en tiempo real gracias al servicio wifi.

 

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