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¿Qué cuidan los Leones de Tandil?

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Cerro Leones es una zona prohibida que guarda la historia de Tandil, sus leyendas urbanas y costumbres locales

«A éste lo tenemos que llevar a Cerro Leones«, dicen entre miradas y sonrisas cómplices los amigos de Ezequiel, mi anfitrión en Tandil. Es fin de semana y por alguna razón terminamos hablando sobre leyendas urbanas. Yo cuento que el Titanic no se hundió, sino su barco gemelo, el Olympic. Que lo vi en un documental y se trató todo de una tramoya entre la empresa Estrella Blanca y el gobierno británico. Algunos se ríen, otros buscan info u otra historia para cantar «quiero retruco». Entonces, aparecen los Leones.

Los caciques

A principios del Siglo XIX, Tandil era tierra Tehuelche. Éstos, tenían una conexión especial con la tierra y eran grandes artesanos de lo lítico. Todo el cordón serrano era considerado sagrado por ellos. Como los Mapuches, sus creencias hablaban de energías buenas y malignas. De ahí surge el concepto de Wekufe o Gualicho. Las personas o animales que disponían de ella, eran llamados Calcus.

El Fuerte Independencia se fundó, a principio del Siglo XIX, con la intención de «pacificar e incorporar al indio a las misiones jesuitas». Aquellos españoles no eran otra cosa que Calcus. Dos Caciques se alzaron ante el avance invasor. Bravura, aunque derrota. Las almas Tehuelches ahora vagan al sur de la actual ciudad, en Sierra de las Ánimas, campo de los principales enfrentamientos.

Pero no las de aquellos jefes. Aunque sus nombres se perdieron, sus cuerpos fueron sepultados al oeste. La última línea divisoria. Sobre ellos, dos Chelques (pilas de piedras) pintados de rojo para representar la sangre vertida y la furia. Así era para los hombres de familias fuertes. Cuando los siguientes españoles llegaron a este lugar, confundieron temerosos: Dos enormes leones de piedra todavía les hacían frente.

Minas y misterios

«Vi una vieja foto y parecían tallados«, me asegura Ezequiel. Ahora poco queda de esas figuras. Bajo ellas, se realizaron las primeras excavaciones de Tandil. Después de años de revisar las profundidades, como quien está cavando y toca algo con la punta de la pala, la explotación se detuvo súbitamente. Las mineras se esfumaron en silencio. El gobierno no volvió a licitar el predio. ¿Qué pasó? Lo que había allí se agotó, cree la gente. Pero al mismo tiempo hay algo que no se dice. Que las autoridades parecerían callar, omitir. Eluden el tema. Se limitan a pedir que los tandilenses no vayan para allá, que es peligroso.

Los grandes pozos se llenaron con agua de lluvia y alcanzan hasta 10 metros de profundidad. Desarrollaron fauna y flora propia. Organizaciones piden hacer una Reserva Natural o que se licite para -con alguna adecuación- sea un área de esparcimiento, un centro de reciclaje o incluso un recorrido turístico con valor histórico.

Pero no. Se empecinan por tapar la historia. Porque el Fuerte Independencia tiene que tener otra simbología. Porque lo que debe ver el turista es una piedra movediza falsa, de cartón duro, que mira desde lo alto a la original vencida.

Pese a eso, el tandilense va a Cerro Leones: «Muchas personas pasan el día entero allá, nadan en el lago, caminan por los senderos, toman sol. La tranquera del predio está siempre abierta. Hay que tener cuidado nada más».

Mapa de Tandil

En una ciudad tan energética como Tandil y teniendo en cuenta la leyenda, hay otra cosa llamativa en relación: Si uno hace un trazo recto entre los leones hacia Sierra de las Ánimas, se establece una línea que el tramado urbano de la ciudad ¡nunca se animó a cruzar! Y, prácticamente sobre la línea, el Fuerte.

Energías, tierras sagradas. ¿Exhumaciones entre excavaciones? No está claro qué ronda la historia. ¿Qué cuidan esos Leones en Tandil?

Sobre el autor

Franco Barletta

La vida del viajero es tan increíble que para quien no la lleva es ficción. Pero en toda ficción hay biografía y son las experiencias las que nos demuestran que la realidad siempre, siempre la supera...
Las Rutas del Flaco.

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