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Entre copas y palacios

Belmond Villa San Michele

Un sitio en las afueras de Florencia cuya fachada diseñada por Miguel Angel espera a la hora de los cocktails para hacer negocios o, simplemente, pasarla bien

 

Nada como disfrutar de las vistas de la Toscana. Allí todo huele a arte, vino y olivas, por supuesto. Vale la pena perderse entre sus caminos y pie de montañas, descubriendo sitios que asombrosos, que inspirar y relajan.

Fiesole es una ciudad de la Ciudad metropolitana de Florencia, en la Toscana, Italia. Se encuentra a 8 km. de ella en una montaña (346 m.) desde la que se ve una fantástica panorámica de dicha ciudad. La población ronda los 14.100 habitantes.

Fue probablemente fundada en el siglo IX-VIII a. C., pues fue un miembro importante de la Confederación Etrusca, pero el primer documento que menciona a la ciudad data del 283 a.C. cuando la ciudad, entonces conocida como Faesulae, fue conquistada por los romanos.

Fiesole cayó bajo poder de los germanos en el 405 d.C. y fue independiente durante siglos, aunque siempre bajo la sombra de Florencia, antes de ser conquistada por los florentinos en el 1125.

Hoy la ciudad mantiene sus muros etruscos, termas romanas y un teatro romano; una iglesia románica del 1028 y el Palazzo Comunale (el ayuntamiento) del siglo XII.

Se levantan varios palacios y villas con vista a Florencia. Ha sido residencia de importantes personalidades entre ellas el pintor suizo Arnold Böcklin y el director de orquesta y compositor Vittorio Gui. Allí, en medio de la magia, se yergue la joyita de Belmond Villa San Michele con una fachada diseñada por Miguel Angel y una vista  envidia de cualquier fotógrafo.

Una copa para arreglar las cosas

Inspirado en el principal evento de moda de Florencia, el equipo de galardonados mixólogos (una nueva generación de bartenders que mezclan sabores, texturas, colores y aromas e innovan detrás de la barra) del Cloister Bar en Belmond Villa San Michele, ha creado una selección de cócteles como tributo a los iconos de la moda más importantes del mundo.

La nueva carta de Catwalk Cocktails está inspirada en la masculinidad y su tema central es la seducción. En primer lugar está el Dark Lagerfeld, intenso y suave como el terciopelo: el equilibrio perfecto de vodka, jugo de limón, jarabe de azúcar, clara de huevo y carbón activado. Pura elegancia y sofisticación en un vaso, y un homenaje a uno de los nombres más importantes del mundo de la moda.

Seductor y burlesco son las señas de identidad del Beso de Louboutin, hechas con espumante, sake, cítrico y jarabe de azúcar. Alberto Ferraro, jefe de camareros del Cloister Bar, explica que el frisson de pequeñas burbujas combinadas con una sutil dulzura son el tributo perfecto a esta gran marca de moda, mientras que un toque de lápiz labial para decorar el vidrio le da un aire divertido e intrigante.

Y para aquellos que les gusta mantenerse al día con los colores Pantone de esta temporada, Ultra Violet es la elección perfecta! Está hecho de parfait amour  (un licor color púrpura) y espumante, con notas florales que transmiten un sentido de espontaneidad, mientras que el color intenso inspira la visión y la innovación.

Para hacer una aparición estelar en el menú se convida a la modelo más importante: Tiffany Martini. Esta mezcla armoniosa de ginebra, vermut seco y copos de plata es la encarnación de la elegancia eterna.

El Cloister Bar abrió en mayo de 2018. Ubicado en el histórico claustro franciscano devenido en hotel, su diseño combina la tradición, los contornos suaves, el cuero, el hierro y el mármol con destellos de sofisticación moderna como los cojines con estampado de leopardo adornados en oro.

Sofás muy iluminados. Sin olvidar el aire libre: enormes jardines con vistas a Florencia, escenario especial para las noches de verano. Un nuevo y glamoroso lugar para los fanáticos de los cócteles, gracias a su explosivo equipo de camareros y esa vista que entorna los ojos y abre las sensaciones.