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Donde el amor comienza

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Mandarin Oriental ha desembarcado en Santiago con su primera experiencia latinoamericana. Allí uno de los zimbronazos de lanzamiento es su nuevo y fresco bar que reformula el concepto precedente y sirve con anzuelo para empezar el romance.
Origen Bar invita desde el nombre. Supone pensar que anida allí el eje de todo lo que se espera que este exponente de este lado del continente para la cadena Mandarin Oriental sea de aquí en más. En el ambiente que fuera oscuro y bohemio, un jazz metido en las entrañas de los subsuelos neoyorkinos, pasamos a una fresca reversión donde la luz entra por las ventanas, se refleja en el claro mobiliario y espera anioso en las cocteleras que se balancean ágiles en la nueva barra. Sin hotel de este lado, partir al otro sigue siendo sencillo y económico. Jetsmart une ambas capitales desde 67 dólares por tramo. 
Hogar de un completo e interesante menú de cócteles con los mejores Gin & Tonics en Santiago, Origen Bar tiene una atmósfera moderna enrarecida realzada por una decoración elegante y una iluminación atmosférica. Origen es el lugar perecto para tomar un aperitivo o una copa después de cenar con amigos con vista a los jardines y la magnífica piscina. Entre los buenos resultados obtenidos por Germán Ghelfi, chef ejecutivo que hace más de un año reinventa este desadío, se puede mencionar el desarrollo de Bar Origen, abierto tarde y noche, especializado en Gin Tonic, con capacidad para 200 personas. Sin dejar de lado la coctelería clásica, que explota 43 etiquetas de ginebra incluyendo variedades chilenas, con notas de eucalipto, rosas y fruta, entre otras.  Para completar la identidad del lugar, German Ghelfi puso atención al mercado, advirtiendo la preferencia que tienen las mujeres por este tipo de tragos. “Tienes público y un producto que aún no está explotado en Chile. Me gusta porque da muchas opciones”, comenta. Como complemento de una barra a cargo de expertos mixólogos, puso acento en hacer del espacio un lugar para disfrutar, con un servicio más relajado, Dj’s, y una carta de bocados con originales propuestas, como taco de pato, o tartar de atún presentado en cono de barquillo. El Bar Origen es el centro de una mixología que, sin pirotecnias, está varios peldaños más arriba de otros bares de hotel en la ciudad. Nobles materias primas, incluyendo infusiones y syrups hechos en casa, dan origen a preparaciones que logran cautivar a paladares exigentes y conocedores de la alta coctelería.
Danza de gin
La especialidad de la casa es el gin & tonic, esa fresca mezcla a base de ginebra y agua tónica que es un mundo de posibilidades cuando se combina con otros productos, pero aquí y a diferencia de otras barras, lo que brilla es la sutileza. Si en otros lugares un gin como Hendrick’s suele vestirse solo con pepino, en Bar Origen le suman tinturas de manzanilla y lavanda, además de flores frescas, para lograr contrastes aromáticos que hacen de lo simple, algo memorable. Este sello, siempre bajo la técnica del perfect serve, se puede apreciar en otros trece y muy variados gin & tonics, contando entre ellos Opihr, un London Dry Gin con marcadas notas a especias y un sutil dulzor que es servido con tinturas de semillas de cilantro y cardamomo, junto a jengibre, cilantro fresco y ají en miniatura. Si, como un maridaje en la misma copa. The Botanist, otra célebre etiqueta que entre sus botánicos suma 22 hierbas y que habitualmente es servida en las barras de todo el mundo junto a hojas de menta y cítricos, sigue aquí esa receta pero junto a toques de canela como contrapunto.
En la cocina, el chef Juan Ozaki, el mismo tras Matsuri –el tradicional restaurant Nikkei del hotel–, se la juega con una acotada pero entretenida propuesta en formato finger food. Cuentan con unos crujientes conos en barquillo de sésamo rellenos de un fresco, sabrosísimo y cremoso tartar de salmón, y unos baos – esos panes de origen asiático cocinadas al vapor – rellenos de ensaladilla criolla y pork belly, panceta de cerdo cocinada por catorce horas de rica carne y cubierta crunchie. En la misma línea de sabores intensos, hay unos notables tacos de pato confitado con toques agridulces. Bocados que se pueden disfrutar en la terraza, en su salón o sin complicaciones en la misma barra. Si, porque sentarse en la barra es la mejor opción para quienes no temen beber solos, mejor aún si la conversación con el bartender está asegurada. La estrella: Pionero Cocktail, preparación a base de ron añejado, néctar Pedro Ximénez, licor Apricot, toques de Bénédictine y amargo de chocolate. Una belleza que al calificarlo deja boquiabierto.