MAR DEL PLATA

La feliz tradición del mar

Buenos Aires

La ciudad costera seduce en todas las estaciones y es un verdadero clásico de los fines de semana largos: playas, deporte, sabores de mar y cultura son parte de su agenda.

| Por Rocío Manceñido |

 


 

01

 

DSCF5107DSCF5118DSCF5228DSCF5247DSCF5284DSC_5572DSC_5662DSC_5750DSC_5793

 

MAR DEL PLATA.– Astor Piazzola y sus tangos, los lobos marinos, el puerto, las rabas y los alfajores, la playa y los teatros. Mar del Plata es, en toda estación, una ciudad vistosa, conquistadora. Sus mañanas se visten de aire fresco o templado, según la época. Algunos valientes forman parte de la fotografía costera desde muy temprano: algunos caminan, otros se suben a sus rollers, otros toman unos mates costeros bordeando el mar, que contornea el este de la ciudad. Pero, Mar del Plata, no es sólo su costa sino la convergencia de serranías, llanuras e hidrografía, que la posicionan como una geografía irrepetible. El invierno y el otoño resaltan las sierras, que al Oeste de la ciudad, han creado un paraíso a sólo 15 km del centro: Sierra de los Padres. Golf, cabalgatas o parapente, junto con el zoológico, son las mejores opciones al aire libre. Y los amantes de la fotografía, encontrarán panorámicas inmejorables de la ciudad, el valle y la Laguna de los Padres.


Durante el día, otro paseo obligado es el Puerto. En una de sus playas, la Reserva. Sin embargo, la noche sigue ofreciendo infinidad de planes. Al atardecer, la mejor opción es la calle Güemes, a pura tienda, cafés y glamour. Mientras, la calle Alem es el punto de reunión de los que eligen trasnochar compartiendo copas con amigos a buen ritmo. La movida cultural sorprende a aquellos que se animan a recorrer las más de 30 salas de teatros, que proponen espectáculos locales, nacionales e internacionales.
Fuera de ese circuito, los centros culturales municipales como la Villa Victoria Ocampo, el Museo Castagnino y el Museo del Mar se proponen como espacios alternativos donde el tango y el folklore son protagonistas.

Durante muchos años, la atracción más importante fue el Casino Central, cuya estructura lo ha convertido en uno de los más grandes del mundo. Hablando de arquitectura, Mar del Plata es muy vistosa por su amalgama de casonas tradicionales y edificios modernos. La hotelería y la gastronomía se expanden a lo largo y a lo ancho. Los frutos de mar, los alfajores y los churros le dan un sabor incomparable. El mar, las sierras y las lagunas, la hacen única en el país. Por todo esto la llaman Ciudad Feliz… Si hay alguna duda de que lo es, ella está preparada para seducirlos. 

 

Estuve ahi  0
Me gustaria ir  0