Buenos Aires

 Trekking a las Torres del Paine

| Por Jota Leonetti |

 

Gardel

 

Las Torres siempre presentes como preciado objetivoPuente que da la bienvenida al refugio El ChilenoUna escalada sin mayores desafios que las ansias de llegarvalle de asencio

 

El día fue larguísimo. Comenzó a las 8:30 en el Río Serrano y pasaban las 22 cuando mi mujer, mi hija y la cocina del hotel estaban aún a mi espera. Luego de un lento desandar de los caminos del parque deteniendo la camioneta ante cada hecho fotografiable iniciamos el trekking desde la afamada hostería Las Torres. El primer y extenso tramo, adentrándose en el Valle de Asencio, me costó muchísimo al punto de dudar si llegaría o no a destino. El windstopper, el polar, la remera térmica y hasta mi querido sombrero de fieltro se convirtieron en una carga que parecía aún más pesada bajo los completamente atípicos casi 30° de un sol patagónico radiante. También dudaba mi guía, que de todas formas me dió charla suficiente a la que yo respondía con lacónicos y asfixiados monosílabos. La pendiente parecía no aflojar. No era cansancio en las piernas, sino la abundancia de aire puro que tanto le faltaba a mi engordado cuerpo burgués. LLegar al refugio "El Chileno" fue un bálsamo, no tanto por poder comer tan sólo un brownie del box lunch (tal fue el sabio consejo), sino por poder lavarse la cara con tanta cristalina frescura del río. Allí, los distintos acentos de inglés y demás idiomas sajones se entremezcaban y no quedaba duda de que tantos chilenos como argentinos no estamos acostumbrados a valorar y recorrer los magnánimos paisajes que nuestra lejanía mantiene aún casi vírgenes. El bosquecito fue un tranquilo paseo que permitió retomar el aliento, la charla y cargar una y más veces la cantimplora con chorros de deshielo. El encontrar nuevamente en el horizonte, tras las rocas sueltas cada vez más grandes, parte del macizo Paine fue el indicio cierto de que ya faltaba poco, a pesar de que el camino era otra vez en franco ascenso. Aquí, es donde uno recuerda uno de los principales consejos del trekking: no se termina hasta que termina porque luego resta bajar con tanta o más atención. Luego las noticias de que una turista se había quebrado entre el pedregullo enorme brindó cierto alivio de que fue mejor el paso lento (muy lento) y firme. Tuve el regalo de la naturaleza de encontrarme con las Torres límpidas, con el reflejo del sol cayendo casi por detrás y con otros tantos atónitos espectadores como modelos y referencia de los gigantescos monolitos de granito. El desafío personal y la belleza del lugar fueron tales, que me dí el gusto de publicar la imagen como foto de tapa de la primera edición de Huéspedes con un destino chileno. En definitiva, para eso dicidimos hacer una revista de turismo: compartir e invitar a disfrutar experiencias. Patagonia, argentina y chilena, los espera. Anímense a disfrutarla.

 

 

 

Jota Leonetti nació y se crió en Buenos Aires. Un niño de edificio, y desde la adolescencia cuando comenzó a estudiar en el Colegio Nacional de Buenos Aires, un habitante del microcentro. Con la certeza de que no quería un día igual al otro, se convirtió en locutor y periodista. Así, continuó desandando las calles de Buenos Aires como cronista de radio durante varios años. En 2004 con la curiosidad de conocer el país, confió junto a Sole Aguado en la posibilidad de fomentar el turismo en la Argentina y crear Revista Huéspedes, un itinerario ininterrumpido de viajes que aún se entremezclan con las noticias diarias de la Ciudad, ya que es la voz del Control de Tránsito en FM Blue, Rock&Pop, Metro 95.1 y El Exprimidor.

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