Buenos Aires

 La Naturaleza siempre gana

| Por Jota Leonetti |

 

Gardel

 

En mi último viaje a la Península Valdés tuve la oportunidad de hacer mi primer avistaje de ballenas embarcado. Ya conocía Puerto Pirámides, hace muchísimos años había tenido la oportunidad de hacer un viaje de estudios con el Colegio, pero como éste se había organizado con la Fundación Vida Silvestre, que en ese momento desestimulaba activamente las navegaciones junto a los animales, aquel acercamiento fue sencillamente desde las restingas. Irónicamente, esta vez el barco me permitió estar a escasos metros de los gigantes, pero no hice tiempo para volver a recorrer como hubiese deseado ese mundo maravilloso que deja al descubierto la bajamar. Primera conclusión, hay que por lo menos dormir una noche (o mejor dos!) en Puerto Pirámides para poder disfrutarlo a pleno.
Por otro lado, quisiera contarles una sensación no tan grata que me provocaron algunos prestadores de este pequeñísimo y bendecido por la naturaleza poblado costero. Algunas empresas atendían a los turistas como en la cola de un supermercado. Te digo el precio, a qué hora embarcamos y dame el dinero. No existía conversación, ni mínimo entusiasmo, era hora de facturar. ¡Y mucho menos importó, si uno era periodista de una revista de turismo!
De la gente de Punta Ballena -la empresa que final y gratamente nos invitó a hacer la navegación- escuché una muy linda frase a bordo del barco: todos los que estabamos allí, desde ese preciso momento, eramos embajadores para contar las bellezas que estabamos disfrutando. Me gustó mucho el concepto, porque compartía el espacio con extranjeros, familias completas de Buenos Aires, otras del interior, algunas parejas jóvenes, grupos de gente mayor, e incluso también viajaba conmigo mi pequeña hija, que al regresar sé que contó a sus compañeritos de la salita de 3 años que vió la cola de las ballenas “de cerquita”.
En mi caso, lo cierto es que ese enojo inicial al ver cómo se trata a veces al turista, pasó al olvido al quedar maravillado por una experiencia inigualable. La naturaleza siempre gana, pero la excursión no es económica y realmente temo que esta “desatención” empañe el disfrute de una experiencia única en el mundo.

 

 

 

Jota Leonetti nació y se crió en Buenos Aires. Un niño de edificio, y desde la adolescencia cuando comenzó a estudiar en el Colegio Nacional de Buenos Aires, un habitante del microcentro. Con la certeza de que no quería un día igual al otro, se convirtió en locutor y periodista. Así, continuó desandando las calles de Buenos Aires como cronista de radio durante varios años. En 2004 con la curiosidad de conocer el país, confió junto a Sole Aguado en la posibilidad de fomentar el turismo en la Argentina y crear Revista Huéspedes, un itinerario ininterrumpido de viajes que aún se entremezclan con las noticias diarias de la Ciudad, ya que es la voz del Control de Tránsito en FM Blue, Rock&Pop, Metro 95.1 y El Exprimidor.